En la sociedad actual el problema no es la continua aparición de nuevas tecnologías, sino que muchas personas u organizaciones no se dan a la tarea de pensar la tecnología más allá de la adquisición de una herramienta.
Piensan que el hecho de tener nuevos equipos como computadores conlleva al mejoramiento de cualquier proceso, proyecto o tarea que se pretenda llevar acabo. Sin lugar a dudas la dotación de esos equipos facilita mucho el proceso pero no es lo esencial para el cambio o mejora de la calidad de vida.
Pues en la sociedad es más la brecha de aprendizaje que del mismo acceso a los aparatos, es decir que la razón se ha de centrar en la importancia del uso y la implementación de las nuevas tecnologías, en ese proceso de aprendizaje por medio del cual las personas y organizaciones van a la par con los diferentes cambios del entorno en el que se desenvuelven.
Es por ello que en el proceso de apoyo a dicho aprendizaje los comunicadores tienen toda cabida de actuar como sujetos perceptivos con la capacidad de comprender, analizar las situaciones y proponer soluciones coherentes con la organización, (si es el caso), para que se encamine el uso y la implementación de las nuevas tecnologías como un proceso de cambio de mentalidad en pro del mejoramiento del desarrollo organizacional que exige necesariamente la atención a las nuevas tendencias en las organizaciones, campo en el cual han ganado mucho espacio las nuevas tecnologías.
Muchas de las organizaciones ignoran el valor de la comunicación y como tal los beneficios de las NTI no se alcanzan porque “las inversiones están siendo principalmente realizadas cara a la tecnología y no hacia la gestión del cambio en los procesos, la estructura y cultura organizacional” <1>.
Es decir que los comunicadores deben atender a la situación de las organizaciones y, como agentes gestores de la comunicación, coayudar a que éstas reconozcan y aprecien el valor de dicha comunicación para su desarrollo, pues en la medida que ellas entiendan que la incorporación de las nuevas tecnologías es más que un proceso adquisitivo, mecánico e informacional, tendrán en cuenta la comunicación como un soporte a la nueva dinámica social que se genera, dentro de la cultura organizacional, cuando se emprende el proceso de uso e implementación de las nuevas tecnologías.
Muchos se preguntarán por qué la comunicación, pues porque “las nuevas tecnologías no son suficientes para aumentar la productividad: la organización y los procesos deben también cambiar”<2>, hecho que supone que el comunicador debe contribuir, desde sus saberes, en la integración de estos tres componentes: tecnología, procesos, y organización. ¿Cómo? Pues entendiendo que ellos se interrelacionan, primero que todo, desde la comunicación y que es desde ella misma y desde la realidad organizacional que se proponen estrategias como respaldo a la incorporación de las nuevas tecnologías en la organización, pues esta última requiere un proceso de cambio a largo plazo, que seguramente tendrá agentes a favor pero que también podrá provocar resistencias. Sin embargo ese es el reto de la comunicación y de sus principales protagonistas, los comunicadores, proponer vías de comunicación que hagan los cambios menos drásticos y más formativos para el talento humano de las organizaciones en el que se reconozca no sólo la máquina, sino al igual el aporte, del uso y la implementación de las Nuevas tecnologías, en el desarrollo organizativo.
<1> <2> GÓMEZ, de la Osa, Carlos. Un primer paso en la modernización en la administración local con el establecimiento de “una ventanilla única”. Disponible en: http://www.blanes.net/onta/onta97/epon01.htm.
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